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Testimonios

Rodolfo Solís Sánchez

Nace en la comunidad de Barreal de Heredia, el 23 de Diciembre del año 1964 hijo de Ángel Solís Valerio y Rosalina Sánchez Villalobos, de una familia numerosa de 12 hermanos. Estudio la primaria en la Escuela de Barreal de Heredia, no continuo en el colegio por dedicarse a trabajar como peón de construcción. Al tener 12 años encuentra un trabajo de peón en una construcción en Moravia, un amigo le da a probar la droga,  desde allí inicio un consumo hasta que el puente la platina se convirtió en parte de su hogar porque durante días se introducía debajo a consumir, eso ocurrió por muchos años, hasta llegar a caer a problemas graves de salud, donde se le hizo mención que si no dejaba la droga se moría. Él consumía mariguana, piedra, cocaína, pastillas, combinado con licor.

“Pase en esa vida destrozando mi familia, mi salud, durante 19 años, sin que me alcanzara un cinco ya que todo lo invertía en la droga." 

Hasta que el año 1996 toma la decisión,  por invitación de un conocido, de ir a un Hogar crea ubicado en Pavas, oficinas centrales, le brindan la mano, hacen 9 visitas y en la décima le internan, llevó un proceso de un año tres meses.

Hoy, funcionando con metas alcanzables nació la idea de crear Un Camino y Una Esperanza para muchos jóvenes y adultos que están sufriendo la misma problemática que en un hayer Rodolfo sufrió.

“Yo me apoye en esta frase: Dios está a tu Lado y a pesar de todo lo que puedas estar viviendo o lo fuerte que sea, él ayudara a seguir adelante y te dará nuevasfuerzas para luchar, Sobre todo no dejes de creer:

Con esa visión, se abren las puertas del Centro de restauración, Fundación un Camino de Esperanza, el 5 de abril de 2005 con la finalidad de levantar al caído, y con grandes sueños. Hoy tenemos un hogar digno para cada uno de los residentes internos que quieren el cambio. Durante muchos años se alquilaron casas, pero las obras de Dios, él las protege, hoy se tiene un edificio propio que se  encuentra ubicado en San Pedro de Santa Barbará, Hereda. Calle la coyotera teléfonos 2269-3301 ó 2269-3543, está abierto para todo el que quiera cambio de vida, lo único que tienen que tener es deseo de cambio.

 

Luis Jiménez Segura            

testimonio3Nací el 26 de Octubre de 1956, durante 16 años consumiendo drogas y tomando licor, fui indigente durante 10 años por las calles de San José, Coronado.  La experiencia fue muy dura dormía en las aceras de Coronado, Moravia, San José y Heredia o amanecía en los cuadros de Guadalupe, consumiendo Licor y drogas. Pase un año sin bañarme, 8 meses con la misma ropa, me había convertido en una despojo  humano.

Un día cansado de tanto maltrato hacia mi persona, busque ayuda  y me trajeron a la Fundación Un Camino de Esperanza.  Hoy mi vida es totalmente   diferente tengo siete  7 años de no consumir drogas y eso sólo gracia a ese DIOS que nunca me abandonó, a la Fundación Un Camino de Esperanza y a la ayuda de la comunidad.  Espero que mi testimonio le sirva a muchos que hoy día están pasando por lo mismo que yo pase, pero recuerden siempre Dios nos tiende la mano solo hay que querer tamarla.

 

Mario Carvajal Zamora  

testimonio2Nací el 1 de Agosto de 1957 en Zapote, mi adicción empezó cuando inicie  a trabajar en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, ya que estaba rodeado de personas mayores. Cuando empecé a consumir licor y mariguana  a los 19 años, para esos años tenía mucha libertad ya que no me gustaba estar en la casa por el modo de mi padre, cada vez era más progresivo  y al irnos a vivir a Santa Rosa de Santo Domingo, mi vida cambio porque ya perdí el trabajo por culpa de mi adicción y eso me conllevó a ser más irresponsable. Pasé como indigente alrededor de  30 años, fui internado en crea y terminé el programa pero al no tener seguimiento volví a caer, un joven que andaba en la comunidad me habló de la Fundación Un Camino de Esperanza y hoy tengo 10 meses de no consumir y estar limpio y soy un beneficiado más de Camino de Esperanza.  

 

Rafael Ramírez Garro

Rafael, es criado con todos los valores, tradiciones y  costumbres de una familia costarricense, una familia de 9 hermanos. Empieza la intención de probar el rompope y chicha al cumplir los 9 años, en la primera pierde el control de beber y cae en el portal, para mis padres una gran gracia y la ignorancia de ellos que hay que tomar guaro para ser hombre, esto afecta mi vida educativa porque se queda en la escuela en tercer grado, sale a los trece años de la escuela. Pero se le relativa, muy niño la parte laboral. Al cumplir 13 años al no querer ir al colegio que los estaban enviado al Liceo Costa Rica, su padre le dice hay dos opciones: trabaja o estudia, porque en este hogar no quiero vagos, una cuñada le busca un trabajo en una pescadería lavando taros congeladores. A los 14 años se involucra con el ambiente de pesquera, la mariguana con el cacique las imperiales en las famosas cantinas de la zona roja de San José, de las cuales el salario era 400.000, de ellos 200.000 para darle a mi madre y el resto no alcanzaba con mi vida tan desordenada,  inicio con mis antivalores robo, mentira, etc.

 Al tener 16 años, se enamora de una mujer,  por medio del licor se pierde la relación de novios, eso me marca mucho. A los meses encuentro otra mujer que por medio de mi irresponsabilidad la dejo embarazada, un domingo al tener ella siete meses de embarazo a las 3 de la tarde me la encuentro y le indico que quiero tener relaciones, pero la relación fue tan brusca que al día siguiente me llaman del hospital donde ella fue a perder las gemelas ella cae en una gran depresión y a mí me  marca más esa situación porque fui yo el culpable de la muerde de mis dos hijas, podía ver en todos los niños a mis dos hijas y eses dolor lo aliviaba más tomando y drogándome más. 

 Al cumplir 18 años y con una gran rebeldía en mi vida, jugando en un partido de futbol me encuentro con la mujer que acepta casarse conmigo, creyendo yo que al casarme tenia libertad. Ella se embaraza y me da una hija al mes de nacida en mis arrebatos le pego un golpe por un pecho y esto le provoca cáncer de seno, desde allí ella comienza un calvario quimioterapias, dos años de exámenes y yo cuidando a mi hija pero cojo la casa como un bar perdiendo el control ya que mi alcoholismo es muy avanzado, es cuando mi esposa me indica que ya no puedo vivir más con ellas, entonces inicio en la indigencia en Turrialba, Cartago, San José, Heredia. 

Al tener 10 años de indigencia,  después de comer de los basureros sin bañarse durante tres meses viviendo en bunques y cafetales, asaltando para poder seguir con mi licor y mis drogas, con todos los valores que mis padres me enseñaron por el suelo, llego a un Camino de Esperanza en San Lucia de Heredia, sin familia, con 11 años sin saber si mi madre estaba viva o muerta. Comienzo a trabajar todo mi dolor y a perdonarme a mí mismo, me encuentro con mi hija. Puedo enterrar a mi madre en sobriedad, Dios me manda a que le sirva por medio de la Fundación un Camino de Esperanza con los hermanos de la calle, mediante obras sociales levantando a todos los hermanos que lo necesitan en las calles. Hoy tengo cinco años de haber nacido de nuevo mediante los consejos de mi guía y viviendo en la Fundación un Camino de Esperanza hoy puedo decir que los mejores años de mi vida los he tenido aquí: en la Fundación un Camino de Esperanza.